Que sucedió con los indio cuando Cristóbal Colón llegó a la vez española

 



¿QUÉ PASÓ CON EL GRUPO DE “INDIOS” QUE CRISTÓBAL COLÓN LLEVÓ A LOS REYES DE ESPAÑA EN 1493, AL REGRESAR DE SU PRIMER VIAJE A NUESTRO CONTINENTE?


“Ellos andaban todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres.

Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballo y cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. Algunos de ellos se pintan de prieto y ellos son del color de los canarios, ni negros, ni blancos, y algunos de ellos se pintan de blanco y otros de ellos de colorado, y otros de ellos de lo que hallan: y algunos de ellos se pintan las caras, y otros todo el cuerpo, y otros solo los ojos, y otros solo la nariz”.

Así describió Cristóbal Colón a los hombres y mujeres que encontró en la pequeña isla del archipiélago de las Bahamas que los indígenas llamaban Guanahaní, cuando desembarcó en ella el 12 de octubre de 1492.

Por el Diario de Navegación de Colón sabemos que cuando éste y sus acompañantes desembarcaron en Guanahaní, les salieron al encuentro unas gentes desnudas, de piel tostada, las cuales lucían completamente asombradas al contemplar el extraño aspecto y la indumentaria de los extraños hombres recién llegados a ese lugar.

“Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían”, agrega Colón, en su informe a los reyes de España.

“Yo, placiendo a nuestro señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis (indios) a Vuestras Altezas para que aprendan a hablar”, indica, a seguidas, el almirante Cristóbal Colón.

En cumplimiento de lo que escribió en su Diario de Navegación, Colón llevó en su viaje de regreso a España varios “indios”, sin que entre los historiadores haya acuerdo en cuanto al número exacto: unos dicen que fueron seis, otros que catorce. 

También se dice que uno de esos indios llevados a España murió en el viaje y otros se  enfermaron.


TESTIMONIO DE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS


Fray Bartolomé de Las Casas cuenta que cuando la carabela "La Niña" arribó a Lisboa, Portugal, el 6 de marzo de 1493, con Colón de regreso, mucha gente fue a ver a los "indios", como si se tratara de un espectáculo. 

"Hoy vino tanta gente a verlo y a ver los indios, de la ciudad de Lisboa, que era cosa de admiración", indica el célebre fraile dominico. Desde Lisboa, Colón navegó hasta Palos de la Frontera y de allí, por vía terrestre, hasta Barcelona, donde en ese momento tenían su asiento los reyes de España. 

Las Casas asegura que Colón se presentó en la Corte con los indios que se llevó del Nuevo Mundo.

“Pocos días antes de partir de Barcelona, los Reyes pidieron para los indios el bautismo cristiano, estando instruidos en la doctrina cristiana, y se alegraron mucho los Reyes de poder ofrecer a Dios las primicias de aquella gentilidad. Fueron con gran pompa bautizados en la catedral, siendo los Reyes padrinos, y con ellos el príncipe Don Juan. Eran todos de color de membrillo, bajos de cuerpo, el cabello negro y caído, y la nariz ancha: traían zarcillos de oro en las orejas y narices”, narra Bartolomé de las Casas.


¿QUÉ PASÓ CON ESOS "INDIOS" QUE FUERON LLEVADOS A EUROPA?


Más de 500 años después de aquellos hechos insólitos, se desconoce a ciencia cierta qué pasó con esos “indios” que Cristóbal Colón llevó a Europa como prueba de que había descubierto nuevas tierras y nuevas gentes.

No se sabe con seguridad si los indios llevados a España volvieron con Colón en su segundo viaje, si sobrevivieron a un clima y a unas condiciones de vida tan distintas a las de sus islas o si formaron hogar en España.

Gonzalo Fernández de Oviedo, Cronista Oficial de Indias y testigo presencial de la espectacular llegada de Colón a Barcelona en 1493, habla de “un indio, que era el más principal de ellos, llamaron don Fernando de Aragón, el cual era natural de esta isla Española y pariente del rey o cacique Guacanagari". 

También habla de que "a otro llamaron don Juan de Castilla, y a los demás se les dieron otros nombres, como ellos lo pidieron, o sus padrinos acordaron que se les diese, conforme a la Iglesia Católica". 

"Más a aquel segundo que se llamó don Juan de Castilla quiso el príncipe para sí y que quedáse en su real casa y que fuese muy bien tratado y mirado como si fuera hijo de un caballero principal, a quien tuviera mucho amor. Y le mandó doctrinar y enseñar en las cosas de nuestra santa fe, y dio cargo de él a su mayordomo Patiño; al cual indio yo vi en estado que hablaba ya bien la lengua castellana, y después de dos años murió”, agrega el cronista Fernández de Oviedo.

El referido cronista asegura que todos los otros indios volvieron a esta isla de Santo Domingo en el segundo viaje que hizo el Almirante.

Sin embargo, algunos autores dicen que en 1500, cuando el pesquisidor Francisco de Bobadilla vino a nuestra isla de Santo Domingo en calidad de sustituto de Colón, trajo consigo a los “indios” que el Almirante había llevado a España. 

No está claro de si se trata de los "indios" que Colón llevó al regreso de su primer viaje, o de “indios” que fueron enviados después a España. 

De hecho, se sabe que a estos primeros inmigrantes sucedieron muchos más, como lo evidencia el hecho de que en el trascurso de su segundo viaje, estando en la recién fundada villa de La Isabela, Puerto Plata,  Colón escribió un memorial fechado el 23 de enero de 1494 suplicando a los Reyes que “a causa de que no hay aquí lengua por medio de la cual a esta gente se pueda dar a entender nuestra santa fe, como sus altezas desean, y aún los que acá estamos, como quiera que se trabajará cuanto pudieren, se envíen de presente con estos navíos, así de los caníbales, hombres y mujeres, y niños y niñas, los cuales sus Altezas pueden mandar poner en poder de personas con quien puedan mejor aprender la lengua, ejercitándolos en cosas de servicio, y poco a poco mandando poner ellos algo más cuidado que en otros esclavos para que aprendan unos apartados de otros, que no se hablen ni se vean sino muy tarde, que más presto aprenderán allá que no acá y serán mejores intérpretes, como quiera que acá no se dejará de hacer lo que se pueda”. Esto escribió Colón en su informe.

“Es verdad que, como esta gente platican poco los de una isla con los de otra, en las lenguas hay algunas diferencias entre ellos, según como están más cerca o más lejos, y porque entre las otras islas las de los caníbales son muchas, grandes y harto bien pobladas, parecerá acá que tomar de ellos y ellas y enviarlos allá a Castilla no sería sino bien, porque quitarse habrían una vez de aquella inhumana costumbre que tienen de comer hombres y allá en Castilla, entendiendo la lengua, muy presto recibirán el bautismo y harán provecho de sus almas”, agrega Colón en su informe.

Colón señala, a seguidas, que “aun entre estos pueblos que no son de estas costumbres se ganaría gran crédito por nosotros, viendo que aquellos prendiésemos y cautivásemos de quienes ellos suelen recibir daños y tienen tamaño miedo que del nombre solo se espantan”.

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